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Albor tiene sus antecedentes en el año 2007, en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, donde se creó el grupo Zoom, encabezado por los estudiantes Alain Rodríguez Sosa (izquierda) y Carlos Manuel González Baute (derecha). Luego de la graduación, y a partir del año 2008, este grupo se vio consolidado con la incorporación del MSc. Arq. Raúl Manuel Plá León, lo que afianzó sus propuestas con una mezcla de realidad y utopía. A partir de entonces, como consecuencia de contratos estatales y la participación en concursos internacionales, el grupo maduró conceptualmente al responder a diversas temáticas arquitectónicas, en una modalidad que Albor ha continuado desarrollando y que considera esencial para su crecimiento profesional.

Después, y como consecuencia de la apertura iniciada por el Instituto Nacional de la Vivienda a través de la Resolución 40/2010, la que permite a la población enfrentar la construcción por cuenta propia, Albor emprendió una labor de diseño promocional para la intervención en viviendas que se encontraban en un estado precario. Esto ha permitido la promoción de un referente conceptual, que no obvia el valor estético y contextual de las propuestas, y persigue el enriquecimiento de la identidad cultural y la imagen urbana de la localidad desde códigos arquitectónicos contemporáneos, los que a su vez constituyen contenidos de negociación entre el arquitecto y los propietarios de la vivienda.

Debido a la escasa posibilidad de adquisición de materiales de construcción y en contra de los proyectos que se materializaban en ese momento —presuntuosos y basados en lucubraciones estéticas—, Albor respondió con diseños de formas más puras, espacios serenos, que no pretendían ser otra cosa que un reflejo de la más legítima accesibilidad ciudadana a una arquitectura digna, cuyo resultado representa el trabajo multidisciplinario de un amplio grupo (arquitectos, propietarios y constructores), que la ejecuta con un alto grado de esfuerzo y dedicación.

El respeto a las singularidades de cada usuario, así como la orientación de las inversiones en correspondencia con los ingresos constituyen una oportunidad para garantizar calidad, aunque siempre asumiendo la utilización de lo heredado desde una perspectiva crítica, transformadora y creativa.

Hoy, junto a estas actividades, Albor ha incluido la docencia en su quehacer profesional, al considerarla como una manera de crecer a partir de esta práctica, sobre todo al desarrollar propuestas de interés social, que establecen criterios para una futura materialización.

Más que nada, Albor intenta ofrecer una arquitectura al servicio de la sociedad, que mejore la calidad de vida de quienes la integran. Una arquitectura acorde con las posibilidades de los inmuebles a intervenir y el contexto donde se enmarcan.